Miles de personas abarrotaban los accesos a la Plaza de San Pedro del Vaticano desde primera hora del martes, a fin de seguir en directo la misa solemne en la que el Papa Francisco será investido oficialmente como sumo pontífice.
Delegaciones de casi 150 países, monarcas, príncipes y más de 30 jefes de Estado se encontraban en Roma para asistir a la liturgia, que coincide con la festividad católica de San José.
Francisco, de 76 años, enfrenta un papado marcado por la profunda crisis de la Iglesia católica, sumida en diversos escándalos de corrupción.



